|
La
demanda es la cantidad de mercancías que pueden ser
compradas a los diferentes precios por un individuo o por el conjunto de
individuos de una sociedad. Es por ello que hablamos de demanda individual
y demanda total.
La cantidad demandada ( número
de unidades) de un producto que compraría una familia en un periodo de
tiempo dado si pudiera comprar todo lo que quisiera al precio actual del
mercado.
Ley
de la demanda.-
Siempre y cuando las condiciones no varíen (ingresos de los consumidores,
gustos, precios de los bienes complementarios y sustitutos. Distribución
del ingreso, tamaño de la población, etc. ), la cantidad que se demande
de un bien en el mercado, varía en razón inversa de su precio.
Esto
quiere decir que, cuando los precios disminuyen, la cantidad demandada
aumenta y, cuando los precios aumentan, la cantidad demandada disminuye
(hay una relación inversa entre precios y cantidad demandada).
demanda.
Cantidad de una mercancía que los consumidores desean y pueden comprar a
un precio dado en un determinado momento. La demanda, como concepto económico,
no se equipara simplemente con el deseo o necesidad que exista por un
bien, sino que requiere además que los consumidores, o demandantes,
tengan el deseo y la capacidad efectiva de pagar por dicho bien. La
demanda total que existe en una economía se denomina demanda agregada
y resulta un concepto importante en los análisis macroeconómicos.
La
cantidad de mercancías que los consumidores están dispuestos a comprar
depende de un conjunto bastante amplio de variables: de su precio, de la
utilidad que les asignen, de las cantidades que ya posean, del precio y
disponibilidad de otras mercancías sustitutivas y complementarias, de sus
ingresos y de las expectativas que tenga acerca de su renta futura y la
evolución de los precios. De hecho, sin embargo, los economistas tienden
a simplificar estas relaciones suponiendo que todas esas variables, salvo
el precio, permanecen constantes, y estableciendo así la relación entre
esas dos variables principales: precio y cantidad demandada.
 |
Ley de la demanda: la
relación inversa entre el precio y la cantidad demandada, conforme
aumenta el precio disminuye la cantidad demandada y
conforme aumenta el precio la cantidad demandada aumenta. Si
todo lo demás permanece constante.
|
 |
Tabla de demanda: tabulación
que muestra la cantidad de un producto dado que comprarían las
familias a diferentes precios en el mercado.
|
|
PRECIO
|
CANTIDAD DEMANDADA
|
|
15
|
300
|
|
20
|
250
|
|
25
|
200
|
|
30
|
150
|
FIGURA 2.1
Tabla de demanda
 |
Curva de demanda: gráfica
que ilustra la cantidad de un producto dado que comprarían las
familias a diferentes precios.
|
La función que así se
obtiene se gráfica mediante la curva de demanda que,
contrariamente a las convenciones matemáticas, presenta la variable
independiente, el precio, P, en el eje vertical y la variable
dependiente, la cantidad demandada, Q, en el horizontal.
La
pendiente de la curva sirve para ilustrar cómo aumenta la demanda a
medida que desciende el precio. Cuando esto último ocurre no sólo se
alienta a los compradores existentes a demandar una cantidad mayor de la
mercancía, sino que además se incorporan al mercado nuevos compradores
que -al nivel anterior de precios- no podían adquirir el bien. La demanda
de éstos, que hasta allí se encontraba en un estado potencial, para a
convertirse entonces en demanda efectiva.
Curvas
similares a la de la ilustración podrían obtenerse si se relacionara la
demanda con los otros factores, ya mencionados anteriormente, que influyen
sobre su comportamiento. Así, si aumenta la renta del consumidor, éste
tenderá a comprar más de la mercancía, salvo que dicho aumento sea tal
que, de acuerdo a sus preferencias, escoja comprar entonces otros bienes
sustitutivos: un pequeño aumento en los ingresos de los individuos puede
llevarlos a aumentar la demanda de pasajes de transporte terrestre, pero
un ingreso mayor, probablemente, hará descender ésta e incrementar la
demanda de pasajes aéreos. Este tipo de fenómeno permite hablar de
bienes inferiores y superiores dentro de los bienes
sustitutivos: los últimos son los que se demandan de preferencia a medida
que aumenta la renta del consumidor.
La
ley de la demanda, entonces, se deriva de ciertas suposiciones básicas:
a) los consumidores se comportan de modo que intentan maximizar la
utilidad total que obtienen al gastar una renta dada; b) cuanto mayor sea
la cantidad de una mercancía, en relación a las cantidades de otras que
el consumidor ya posea, menor será la utilidad adicional que obtenga de
nuevas unidades de dicha mercancía. Esta ley, conocida como la ley de la
utilidad marginal decreciente, determinará entonces que el consumidor
tenderá a distribuir sus ingresos entre las diversas mercancías
disponibles de modo tal que la utilidad marginal que obtenga de una unidad
adicional de gasto, sea la misma para todas las mercancías.
Determinantes de la
demanda:
 | Los ingresos que tenga la familia: es la suma
de todos los sueldos, salarios, utilidades, pagos de intereses, rentas
y demás formas de ingresos de la familia en un periodo de tiempo
dado. Es una medida del flujo.
|
 | La cantidad de riqueza que tenga acumulada la
familia: el valor total de las pertenencias de una familia menos lo
que debe. Es una medida de las reservas.
|
 | El precio del producto en cuestión
|
 | Los gustos o preferencias de la familia
|
 | Las expectativas de la familia
|
 | Bienes normales: son bienes cuya demanda
aumenta cuando los ingresos son más altos y cuya demanda disminuye
cuando los ingresos bajan.
|
 | Bienes inferiores: son bienes cuya demanda
baja cuando el ingreso aumenta.
|
 | Sustitutos: son bienes que sirven para
reemplazar a otro cuando sube el precio de uno aumenta la demanda del
otro.
|
 | Sustitutos perfectos: son productos idénticos
|
 | Bienes complementarios: son bienes que van
juntos, la disminución del precio de uno produce un aumento de la
demanda del otro y viceversa.
|
bienes. Los bienes, en términos generales, son objetos útiles,
provechosos o agradables que proporcionan a quienes los consumen un cierto
valor de uso o utilidad. Los bienes económicos, más específicamente,
son objetos que se producen para su intercambio en el mercado, es decir,
son mercancías.
Para
que un objeto pueda ser considerado un bien económico es preciso que el
mismo tenga una cierta demanda, es decir, que sea considerado por algunas
personas como un objeto capaz de satisfacer sus necesidades, y que el bien
resulte escaso en relación a esa demanda. Un bien de oferta ilimitada no
pasa a formar parte de los intercambios entre seres humanos; se considera
entonces un bien libre o no económico.
En
economía resulta de suma importancia la clasificación de los bienes de
acuerdo a sus características: se habla entonces de bienes de capital,
bienes intermedios y bienes de consumo; de bienes privados, públicos o
mixtos; de bienes complementarios o sustitutivos, etc.
bienes complementarios.
Son aquellos que deben utilizarse conjuntamente para satisfacer alguna
necesidad. La relación que se establece entre bienes complementarios es
tal que el consumo de unos va directamente aparejado al de aquéllos que
lo complementan: así el consumo de automóviles requiere el de gasolina,
el de electricidad es necesario para un computador, etc.
Existen
diversos grados de complementariedad entre bienes diferentes: en algunos
casos es muy alta, como cuando se necesita una llave para usar una
cerradura, y en otros casos es más flexible, pudiéndose usar más o
menos cantidad de un bien para complementar otro. La demanda de los bienes
complementarios tiene algunas particularidades que la distinguen de otros
casos: si baja el precio de los electrodomésticos, por ejemplo, aumentará
su consumo y -por lo tanto- el de electricidad, produciéndose un
movimiento simultáneo, lo cual es opuesto a lo que ocurre en el caso de
los bienes sustitutivos.
bienes sustitutivos.
Llamados también competitivos, son aquellos que, aunque diferentes
entre sí, pueden satisfacer la misma necesidad del consumidor. En tal
caso un bien -o servicio- puede sustituir o entrar en competencia con
otro; es el consumidor quien escoge la forma en que habrá de satisfacer
sus necesidades: podrá viajar en avión o por carretera para trasladarse
a otra ciudad, del mismo modo que podrá escoger entre múltiples
alimentos diferentes para prepararse una comida.
Hay
bienes que sólo en ciertos casos resultan sustitutivos, como cuando se
escoge un regalo y pueden escogerse artículos muy diferentes; en otros
casos los bienes pueden ser casi idénticos, como cuando diversas marcas
se disputan un mercado bien definido y delimitado. La demanda de los
bienes sustitutivos funciona de un modo diferente a la de los bienes
complementarios. Cuando aumentan los pasajes de avión, por ejemplo,
disminuye la demanda de los viajes aéreos pero aumenta en consecuencia la
demanda de otros tipos de transporte. Las respectivas variaciones dependen
de la elasticidad de sustitución entre dichos bienes.
Dentro
de los bienes sustitutivos se habla también de bienes inferiores y
superiores: los primeros no satisfacen tan bien las necesidades de
los consumidores como los segundos. Los bienes inferiores se compran en
cantidades relativamente grandes cuando la renta de los consumidores es
baja; cuando el ingreso de éstos aumenta se produce una sustitución
gradual en favor de los segundos.
Demanda del mercado es la suma de todas las
cantidades de un bien o servicio demandadas por periodo por todas las
familias que compran en el mercado para ese bien o servicio.
La oferta es la cantidad
de bienes y servicios que están dispuestos a ofrecer los productores a
diferentes precios en el mercado.
oferta. La cantidad de una mercancía o servicio que
entra en el mercado a un precio dado en un momento determinado. La oferta
es, por lo tanto, una cantidad concreta, bien especificada en cuanto al
precio y al período de tiempo que cubre, y no una capacidad potencial de
ofrecer bienes y servicios. La ley de la oferta establece básicamente
que cuanto mayor sea el precio mayor será la cantidad de bienes y
servicios que los oferentes están dispuestos a llevar al mercado, y
viceversa; cuanto mayor sea el período de tiempo considerado, por otra
parte, más serán los productores que tendrán tiempo para ajustar su
producción para beneficiarse del precio existente.
La
oferta es la cantidad de mercancías que pueden ser vendidas a los
diferentes precios del mercado por un individuo o por el conjunto de
individuos de la sociedad. Es por eso que se habla de oferta individual y
oferta total. Ley de la oferta.- Siempre y cuando las
condiciones no varíen (costo de producción y nivel tecnológico ), la
cantidad que se ofrezca de un bien en el mercado varía en razón directa
de su precio.
Esto
quiere decir que, cuando los precios aumentan, las cantidades ofrecidas
también se incrementan y, cuando los precios disminuyen, las cantidades
ofrecidas se reducen (hay una relación directa entre precios y cantidad
ofrecida ).
Uno
de los elementos más importantes en la determinación de la oferta son
los costos de producción; es decir, ¿cuánto le cuesta al oferente su
producción? Existen diferentes tipos de costos; los más importantes son:
Costos
fijos (CF).- Los
costos fijos son aquellos que no cambian aunque cambien los volúmenes de
producción.
El
costo fijo de una empresa es la suma de los costos de los factores fijos:
terrenos, edificios, maquinaria, director general, etcétera.
Costos
variables (CV).- Los
variables son aquellos que cambian cuando hay diferentes volúmenes de
producción. El costo variable de la empresa es la suma de los costos de
los factores variables como las materias primas y el trabajo.
Costo
total (CT).-
El costo total es la suma de los costos fijos y los costos variables.
CT
= CF + CV
Todos
los costos fijos como los costos variables y totales se pueden referir al
total del volumen de producción y entonces hablamos de costos fijos
totales (CFT) y costos variables totales (CVT), o bien de costos por
unidad de producto.
Además,
se pueden obtener los costos promedios o costos medios de los tres
anteriores.
.Costo
marginal (CM).- El
costo marginal es lo que cuesta al oferente producir una unidad más del
producto. El costo marginal se puede obtener dividiendo el incremento del
costo total entre el incremento del producto, o sea el producto marginal
(PM). También se puede obtener dividiendo el incremento del costo
variable total entre el producto marginal (PM).
No
hay que olvidar que este tipo de costo se refiere al corto plazo, durante
el cual la empresa utiliza una combinación de factores fijos y variables
a los que corresponden los costos fijos y variables. En el largo plazo la
empresa puede variar la proporción en que utiliza todos sus factores
productivos.
La ley de la oferta es la
relación directa que existe entre la cantidad de la oferta de un bien y su precio. Un aumento del precio de mercado
conducirá a un incremento de la cantidad de la oferta y un decremento del
precio de mercado conducirá a una reducción de la cantidad ofertada.
La tabla de oferta muestra
la cantidad de producto que las empresas ofrecen a diferentes precios.
La curva de la oferta es
la gráfica que ilustra la cantidad de producto que una empresa ofrece a
diferentes precios.
La
curva de oferta, esquemáticamente mostrada a continuación,
expresa la relación básica que se establece entre ésta y el precio.
El
análisis de la oferta, por ello, suele hacerse considerando tres
diferentes horizontes de tiempo: el muy corto plazo, el corto plazo y el
largo plazo. En el primero de los casos, la oferta existente está
configurada por el stock de mercancías inmediatamente disponible para su
venta, es decir por una cantidad fija. Ello hace que la cantidad ofrecida
dependa directamente del precio: a un determinado precio algunos oferentes
no querrán vender, esperando un precio más alto, en tanto que otros
estarán dispuestos a hacerlo; a medida que aumente el precio,
naturalmente, crecerá el número de quienes integran esta segunda categoría.
La
oferta a corto plazo está conformada por el flujo de bienes que llegan al
mercado procedentes de las empresas existentes, de acuerdo con su
capacidad de producción, y variará también de acuerdo al precio de los
bienes ofrecidos. Dicha oferta será mayor de acuerdo al precio, tal como
en el caso anterior, pero estará también determinada por los costos de
producción. Estos podrán disminuir hasta cierto punto, a medida que se
aumenta la cantidad producida y se obtienen rendimientos mayores, pero
finalmente <196>más allá de cierto punto<196> tenderán a
crecer, debido a los rendimientos decrecientes a escala.
El
análisis de largo plazo resulta más complejo, pues se asume en tal caso
que tanto el equipo para producir las mercancías como el número de
empresas dispuestas a entrar al mercado pueden variar, de acuerdo al
precio y a las expectativas sobre el mismo, así como en función de
cambios en la tecnología y el proceso productivo. La oferta de una
mercancía en el largo plazo dependerá, entonces, de los tipos de
rendimiento que puedan esperarse para la inversión de capital nuevo en
ese sector de la producción en comparación con otros. Por todas estas
razones tanto el coste de producción por unidad como el precio pueden
bajar, aun cuando la oferta aumente en el largo plazo, tal como ocurre
frecuentemente con nuevos productos que se incorporan al mercado.
En
cualquier momento de tiempo dado la oferta, en la práctica, reflejará el
funcionamiento de influencias y decisiones que se toman tanto en el corto
como en el largo plazo, así como de la multitud de factores que han sido
esbozados en la exposición anterior
PRECIOS
No nos engañemos, el precio es,
probablemente, la base de la decisión de compra de un producto o servicio
por parte de un cliente en la gran mayoría de ocasiones, por ello, en
poner los precios adecuados en aquello que ofrezcamos, estribará la
diferencia entre llevar una actividad rentable o no y en tener una
actividad con futuro o destinada a desaparecer.
A
pesar de la importancia esencial de este aspecto, hoy día está más
extendida de lo que debería la concepción de que el precio se pone
adivinando a ojo cuál es el nivel del mercado, o añadiendo un margen a
nuestros costes. Ninguno de estos enfoques es, lógicamente, el adecuado,
la visión óptima para operar, establecer y variar los precios es la
siguiente. La determinación de los precios es una cuestión
estratégica.
Tener otra consideración de los
precios supondrá que estamos infrautilizando (o peor, mal utilizando)
todo el potencial del precio para optimizar la gestión de nuestra
actividad.
Así pues los métodos para
establecer los precios y los niveles de precio que determine deben ser
consecuentes con la estrategia que quiere llevar a cabo. Nunca es
suficiente el esfuerzo de insistir en la estrategia, si no se sabe adonde
se quiere llegar y cómo, nunca se llegará. El precio es un elemento
capital para llevarla a cabo, su correcta determinación implica un gran
paso hacia la consecución de la estrategia. Como ejemplo de parvulario
siempre se pone el mismo, si quiero penetrar en un mercado (estrategia de
penetración) debo poner un precio bajo de inicio para conseguir cuota en
el mismo, es decir hay que tener una estrategia y unos precios coherentes,
aunque a lo largo de este trabajo vamos a ver cómo este binomio del
ejemplo no es, ni mucho menos, real ni cercano a la realidad en muchas
ocasiones, ya que, por suerte o por desgracia nada es así de simple.
Vamos a ver qué cuestiones deben
tenerse en cuenta a la hora de poner un precio y tras esto veremos qué métodos
son los más comunes, así podremos debatir las claves más prácticas
para no errar determinando nuestros precios.
Una cuestión compleja como ésta
precisa tener en cuenta una serie de condicionantes que habrán de
determinar nuestro nivel de precios y nuestra estrategia en el tiempo con
los mismos. Destacaremos los siguientes:
 | Los
objetivos de mi actividad: si me he planteado
alcanzar cuota de mercado, o arrebatársela a la competencia deberé
pensar en prepararme para mantener unos precios bajos, pero si preciso
liquidez deberé plantearme mantenerlos a un nivel lo suficientemente
alto (aún sabiendo que así, seguramente, no alcanzaré mucha cuota)
de hecho un error muy común en los emprendedores (o a veces en las
pymes establecidas que se ven abocadas a competir) es la de no
"cargar" suficiente precio a los clientes, lo que redunda
enseguida en una imposibilidad para mantener la estructura del
negocio. La lección estriba en saber cuáles son mis objetivos y,
tras ello, establecer unos precios acordes con los mismos. |
 | El
comportamiento de mi competencia: los
precios que la competencia establece dan una visión de quien es el líder
del mercado, de su grado de madurez, de las posibles estructuras de
costes de mis competidores, del comportamiento de los clientes etc.
aquellos que ya están en el mercado en que usted entra o compite
proporcionan, a través de sus precios, una información valiosísima
para que usted ponga los suyos. La competencia y sus precios deben ser
una información a tener delante cuando se fijen los precios propios. |
 | Mi
estructura de empresa: debes conocer lo máximo
posible acerca de las características de tu empresa, la estructura de
costes es fundamental, debes conocerla a fondo a fin de saber los
efectos que distintos precios van a tener sobre tu actividad, si,
llegado el momento, el precio se ha de convertir en una lanza de
batalla, debes saber hasta cuando puedes combatir y cuando debes
retirarte. Así mismo debes conocer no sólo los costes de producir,
sino también los de entregar lo que produces, todo ello unido a la
calidad de tu producto o servicio, esa calidad real va a ser
determinante para que un precio triunfe o no, como ya hablaremos más
abajo. |
 | Los
clientes: el mercado al que te diriges está compuesto de
clientes, de personas, cuanto más las conozcas más posibilidades
tendrás de acertar con tus precios. Piensa en ellos, o mejor, piensa
como ellos, piensa en sus reacciones ante los precios, hasta qué
punto son importantes para ellos, qué percepción tienen de tu
producto o servicio. Debes conocer, en la medida de lo posible, la
elasticidad-precio de tu demanda (el término técnico que define cómo
reaccionan las ventas (y tus clientes) ante los precios) si tu demanda
es muy elástica significa que una variación de precios será crucial
para las ventas, si es poco elástica el precio no es el factor
determinante de venta, pues cambios en el mismo apenas afectan a las
ventas. |
 | Tu
producto o servicio: no esperes poner un
precio alto a tu maravilloso televisor de plástico, ni vender una
baratija a precio de oro. La calidad, el coste de realización o
fabricación, la posibilidad de innovarlo, los servicios añadidos que
incluya etc etc serán una parte esencial del precio que puedas poner
a lo que haces y cómo vas a poder jugar con él para obtener tus
objetivos. |
 | Las
perspectivas y todo lo que rodea a tu actividad: hacia
dónde va tu mercado, hacia dónde los gustos de tus clientes, cuáles
son los condicionantes externos que rodean tu iniciativa (el ciclo
económico, los canales de distribución etc etc) conocer las
perspectivas te da la posibilidad de ir un paso por delante. |
Todo esto que se ha expresado se puede
resumir en dos premisas:
 | Conoce
tu empresa: sus costes, la
percepción que se tiene de ella, su calidad, su estructura. |
 | Conoce
tu mercado: tus clientes, tus
competidores, sus perspectivas, sus gustos, las necesidades. |
Así pues, como primer paso práctico, relee
de nuevo los puntos anteriores y valora qué conoces y qué no conoces o
conoces menos. Después intenta enmendar en lo posible la ignorancia hacia
lo que desconoces e intenta ver hasta qué punto la estrategia de precios
que llevas a cabo ha tenido en cuenta los aspectos señalados.
Métodos para establecer mis precios y tipos de precios.
Hay que tener en cuenta, por mucho que se
repita hasta la saciedad, que no hay un método "único" o
"correcto", por tanto, se debe reflexionar sobre los métodos
que se van a exponer y ver que, por ejemplo, no es incoherente el método
de precio de porcentaje sobre coste con el de Valor Percibido.
Los métodos expuestos están para hacerse
una idea de las posibilidades y meditar sobre cada una de ellas aplicadas
a nuestro caso personal, a fin de encontrar el más (o los más)
adecuados.
 | Método
del costo más un porcentaje: el más
simple, quizá el más clásico. Se trata de ver cuánto me cuesta un
producto o servicio y tras ello aplicar un porcentaje sobre el mismo
(por ejemplo un 25% más de lo que me cuesta la fabricación o
realización) Aunque por sí solo es poco orientativo y a veces poco
efectivo (sólo tiene en cuenta la parte referida al
"nosotros") debe constituir una base de partida para nuestra
determinación de precios. Debemos conocer los costos o pronto nos
veremos abocados a una escasez de rentabilidad. |
 | Método
del beneficio objetivo:
consiste en marcarse un objetivo de beneficio final para su empresa
(por ejemplo un 25% más de beneficios que el año anterior antes de
impuestos) es muy difícil de aplicar porque para determinar el precio
se deben conocer TODOS los gastos operativos de la empresa. |
 | Método
del valor percibido: es decir, que pongo
el precio en relación al valor que el cliente percibe de mi producto
o servicio. El problema está en conocer el valor que tiene para mis
clientes. Si lo va a emplear, realice alguna encuesta o trabajo de
campo fiable. |
 | Precio
competitivo: es decir que tomaré
el precio de la competencia como base o referencia para determinar el
mío. |
 | Precio
fijo más variable: el típico ejemplo
es el del taxi, cobro un fijo más un variable en función del uso o
el coste en el que incurro. |
Estos son métodos básicos, aunque no
podemos dejar de hacer referencia a otros modos y tipos de precios tales
como:
 | Precios
de actualización: muy
usados en el software, es el precio por actualizar un producto ya
vendido. |
 | Precios
con descuento por efectivo:
destinados a aumentar la liquidez. Haré un descuento si se paga todo
al principio. |
 | Precios
psicológicos: lo típico aquí es poner 1,95€ en vez de 2€,
cuidado porque a veces influye en la percepción de la calidad por
parte del comprador. |
 | Precios
rebajados a revendedores: ofrezco
un precio de venta más bajo a quien quiera revender mi producto, así
amplío mis canales de distribución. |
 | Precios
con descuentos estacionales: para aumentar la demanda
mi política de precios varía en el tiempo, así pongo precios más
bajos en las épocas de menor demanda.
|
Precios menores que los de la competencia:
En mercados donde el producto es muy similar
para la percepción del cliente, el precio va a ser determinante y
entrar con precios bajos para hacerse un hueco que para barrer a
los competidores. Si eres desconocido en el mercado, un precio de
penetración atraerá a algún segmento del mismo, analiza si es ese
segmento el que has planeado como tus clientes. Una vez usado el precio de
penetración para abrirse hueco, puedes elevarlos incluso al nivel de la
competencia, eso sí, sólo si has conseguido una fidelización de tu
cliente, el precio es el gancho, pero debe derivar siempre hacia una
estrategia de excelencia en el servicio al cliente.
Precios iguales a los de la competencia:
Ocurre en muchos mercados, esencialmente en
los establecidos o maduros, las fuerzas que lo rigen llevan mucho tiempo
actuando y han llegado a una especie de "equilibrio de precios",
más o menos todos los agentes que actúan lo hacen un nivel de precio
similar. La imagen más común de estos mercados maduros es la de unos líderes
establecidos que cobran precios más elevados y una mayoría que cobra
precios similares.
Precios más elevados que los de la competencia:
Esta estrategia se suele utilizar con éxito
cuando el precio del producto en sí es elevado y además se es el primero
en introducirlo al mercado, es decir es casi el inventor del producto o
del servicio. Un ejemplo son los novedosos reproductores de Mp3 hace un
par de años o el ordenador cuando se inventó. El beneficio se maximiza a
través de unos márgenes amplios.
En periodos posteriores estos precios se
igualarán, aparecerán nuevas empresas en el mercado y usarán la táctica
del retador (entrarán con precios bajos para captar cuota)
Así mismo, el uso de estos precios suele
venir asociado al intento de captar a la élite de su grupo de
consumidores y a la calidad total o la imagen de marca.
Estrategias genéricas de determinación de precios.
 | Determinación
de precios flexible:
entronca con los precios estacionales, el precio se va adaptando a la
actividad de la demanda, de manera que cuando esta actividad
desciende, el precio desciende igualmente. El objetivo de esta
estrategia es la de mantener unas ventas uniformes a lo largo de todo
el periodo. |
 | Determinación
de precios de garantía: se basa
en mantener un precio elevado, siendo igualmente elevado el valor del
producto o servicio. Ejemplo: los coches de super lujo. |
 | Mantenimiento
de un precio elevado: la
filosofía y la percepción externa es similar a los precios de garantía,
pero aquí el precio elevado no responde, necesariamente, a un alto
valor sino a una imagen de marca muy fuerte, a un historial de ventas
y clientes consolidado y, en la mayoría de los mercados, a una
situación de cierto dominio. Sin estas bases es muy complicado que
una estrategia de precio elevado se mantenga en el tiempo. |
 | Los
precios basados en "extras":
consiste en ofrecer precios bajos por un modelo o servicio "básico"
pero existen una serie de "extras" o añadidos que son
promocionados y referidos hasta hacerlos casi imprescindibles. De esta
manera el beneficio está en conseguir vender los "extras"
asociados al producto. Un ejemplo son los coches y los
"extras" añadidos al modelo básico que se publicita: el
aire acondicionado, el sistema de navegación, la cilindrada etc |
 | Los precios de diversión
(gancho): esta estrategia es muy usada por algunas grandes
superficies, cuyas características las hacen propicias para que esta
estrategia funcione. Se basa en establecer unos precios bajos (de
diversión) a algunos productos, creando una sensación de que todo lo
que se vende en el establecimiento o empresa es barato, de manera que
se consigue la venta de los productos bajo el paraguas de la sensación
creada por el efecto de diversión. |
costo. En un sentido general, costo es lo que hay que entregar
para conseguir algo, lo que es preciso pagar o sacrificar para obtenerlo,
ya sea mediante la compra, el intercambio o la producción. En este último
caso el costo representa lo que hay que entregar a cambio para obtener los
diversos insumos que se necesitan para su producción.
La
ciencia económica ha estudiado con bastante detenimiento el problema de
dichos costos de producción, que se definen como aquéllos en que se
incurre para producir una mercancía. De ese análisis, que también
resulta de interés para la administración concreta de una firma, surgen
diversas categorías de costos. Los costos fijos son los que no varían
al aumentar la producción, como en el caso del alquiler que se paga por
un local industrial. Se trata del coste de factores que se utilizan en una
cantidad constante, al menos dentro de ciertos límites y, sobre todo,
dentro de un cierto plazo. Los costos variables, por otra parte,
son los que aumentan en cierta proporción a medida en que se incrementa
la cantidad producida, como en el caso de la energía o las materias
primas. Cuanto más largo sea el período considerado en el análisis y
cuanto más amplio el campo de la producción, más son los factores que
caen dentro de esta segunda categoría. A largo plazo, puede decirse,
todos los costos de producción son variables.
El
concepto de coste medio, llamado a veces también coste unitario,
se refiere al valor promedio que, a cierto volumen de producción, cuesta
producir una unidad del producto. Se obtiene dividiendo el costo total
-suma de los costos fijos y variables- por la cantidad total producida. El
costo medio desciende a medida que aumenta la producción, pues los costos
fijos inciden cada vez menos, relativamente, en el total. Esto ocurre
hasta cierto punto pero luego, cuando se rebasa una cierta frontera de
eficiencia, los costos medios comienzan entonces a subir, dando por
resultado una curva en forma de "U". El costo marginal de
un producto, por otra parte, es el valor que cuesta añadir una unidad más
a las ya producidas y resulta, matemáticamente, la derivada del costo
total en función de la cantidad producida. El costo marginal es el valor
al cual, en una situación de competencia perfecta, se venden cada una de
las mercancías.
Pero
la idea de costo implica algo más que lo apuntado en el análisis
anterior: si un consumidor paga una suma de dinero para recibir un bien
estará decidiendo, implícitamente, no destinar ese dinero a la compra de
otros bienes que podrían darle mayor o menor satisfacción; si una
empresa ocupa sus recursos en producir algo pierde la oportunidad,
obviamente, de dedicar esos mismos recursos a la creación de otros
productos. De aquí surge un concepto central en la ciencia económica
contemporánea: el de costo de oportunidad. Este puede ser
definido, más exactamente, diciendo que el costo de oportunidad de
producir algo es igual al valor de las producciones alternativas a las que
se renuncia para obtenerlo. En la base de este concepto está la idea de
escasez, ya que sólo tiene sentido valorar las diversas alternativas de
acción que se presentan cuando los recursos disponibles -tiempo, dinero,
materias primas, etc.- resultan escasos.
El
cálculo de los costos de oportunidad tiene, sin embargo, serias
limitaciones: en primer lugar porque el mismo sólo puede hacerse
racionalmente en una situación de libre mercado, donde todos los precios
estén fijados según la escasez relativa de los bienes; en segundo lugar
porque en muchas situaciones es difícil, si no imposible, determinar con
certidumbre el valor de las acciones a las que se está renunciando: el
consumidor puede no tener una noción clara de la utilidad que le
proporciona un bien hasta que no lo posee, el productor puede no tener un
criterio preciso para estimar la demanda de un bien que todavía no existe
en el mercado. En todo caso estos problemas no son exclusivos al cálculo
de los costos, sino expresiones de un problema más general que se
presenta en toda elección entre alternativas, el de la incertidumbre, y
dentro de tales límites es que pueden calcularse los costos de
oportunidad.
Punto
de equilibrio
costo-beneficio, análisis de.
Un marco conceptual para la evaluación de proyectos de inversión, públicos
o privados, que se utiliza a veces también como criterio para la selección
entre alternativas en muy diversas situaciones. La diferencia con los análisis
financieros corrientes, más simples, es que en el análisis de
costo-beneficio se toman en cuenta todas las ganancias y beneficios
involucrados en el proyecto: un beneficio es cualquier ganancia de
utilidad, bajo cualquier forma que se presente, y un costo es toda pérdida
de utilidad derivable del proyecto, medida en términos de sus costos de
oportunidad. Ello implica considerar, por lo tanto, todas las
externalidades que produce la acción que se está considerando: cambios
en el medio ambiente, efectos colaterales sobre otros proyectos, etc.
En
la práctica es bastante difícil, si no imposible, cuantificar
adecuadamente todas estas magnitudes, por lo que el análisis
costo-beneficio se limita, concretamente, al cálculo de los costos y
beneficios que es posible determinar con cierta precisión. Ello es así,
especialmente, cuando se hacen análisis de costo-beneficio de proyectos
privados, en donde lo que interesa es determinar primordialmente la tasa
de retorno de una inversión.
utilidad. En economía se llama utilidad a la capacidad que
tiene una mercancía o servicio de dar satisfacción a una necesidad. La
ciencia económica hace abstracción de consideraciones éticas o morales
en cuanto a definir lo que es una necesidad: se considera por tal
cualquier deseo de bienes o servicios que tenga de hecho el consumidor. En
un sentido más amplio utilidad es equivalente a bienestar, satisfacción,
etc.
Se
dice que un bien o servicio tiene utilidad para alguien si esta persona
prefiere poseerlo a no poseerlo. A partir de esta idea se construye la
llamada función de utilidad que indica que la utilidad total de un
individuo depende de los bienes que consume y de las cantidades consumidas
de cada uno.
utilidad marginal.
Este concepto
resulta crucial para la ciencia económica, tanto es así que está en la
base, y ha dado el nombre, a toda una corriente de pensamiento, el
marginalismo. La utilidad marginal se refiere al aumento o disminución de
la utilidad total que acompaña al aumento o disminución de la cantidad
que se posee de un bien o conjunto de bienes y es, matemáticamente, igual
a la derivada de la curva que describe la función de utilidad a medida
que aumentan los bienes a disposición del consumidor.
Cuando
un individuo adquiere unidades adicionales de una mercancía la satisfacción
o utilidad que obtiene de las mismas va, desde luego, aumentando; pero
dicho aumento no es proporcional o constante, pues cada vez resulta menor
la utilidad obtenida de la última unidad considerada. Llegará un punto
en que, por lo tanto, se alcance el máximo de utilidad y, a partir de
este punto, podrá haber incluso una utilidad negativa, pues unidades
adicionales del bien resultarán en definitiva una molestia, produciéndose
entonces una desutilidad. Es posible que a una persona le guste tener un
perro, o tal vez dos o tres, pero es casi seguro que estará dispuesta a
pagar para que alguien se lleve a su décimo o vigésimo perro.
Este
comportamiento del consumidor queda expresado entonces en lo que se llama
la Ley de la utilidad marginal decreciente, que puede ser enunciada
diciendo que a medida que el consumo de una mercancía aumenta en un
individuo, manteniéndose constante todo lo demás, su utilidad marginal
derivada de esta mercancía decrecerá. La ley de la utilidad marginal
decreciente sirve para explicar el comportamiento de la demanda: Los
gastos de una persona en los diferentes bienes reflejan su escala de
preferencias y el nivel de su renta; de la ley enunciada se sigue que la
utilidad total, obtenida del gasto de un ingreso dado, alcanzará su máximo
cuando el gasto se distribuya de un modo tal que cada unidad de gasto
(unidad monetaria) determine utilidades marginales iguales para todos
ellos; debido a que los precios de los bienes difieren debiera decirse,
para enunciar la afirmación anterior con más exactitud, que la utilidad
en realidad se maximiza cuando las utilidades marginales de los bienes son
proporcionales a los precios relativos de ellos. Esta es la condición de
equilibrio para el individuo, considerado como consumidor. La ley de la
utilidad marginal decreciente permite entender, entonces, cómo opera la
demanda de un determinado bien o servicio, pues no es la utilidad que una
mercancía aisladamente produce la que determina su demanda, sino la
utilidad marginal que ésta posea para él en las circunstancias concretas
en que se produce su elección.
Etapas económicas de la
empresa (mapa
de isocuantas )
 |
ISOCUANTAS |
Muestran
todas las combinaciones de insumos y factores que llevan al mismo nivel de
producción (Curvas de Iso-Producción).

 |
Son análogas a las curvas
de indiferencia (Teo. del consumidor) |
 |
Escala cardinal (en curvas de indiferencia es "ordinal") |
 |
Muestra todas las combinaciones de los insumos K y
L que producen una cantidad dada de producto. |
Algunos
tipos de isocuantas

 |
Función
de producción homogénea de grado a escala constante. Las isocuantas
están separadas proporcionalmente. |
 |
Función
de producción homogénea de rendimiento a escala decreciente. El
distanciamiento de las isocuantas será cada vez mayor. |
 |
Función de producción de
rendimientos a escala crecientes. Las isocuantas están
cada vez más distantes |
|
|